I. USTED SIEMPRE DA MÁS: Siente que usted hace muchos esfuerzos y sacrificios para que todo vaya bien y se queja de que nunca recibe el mismo trato.
II. AMAR SIGNIFICA SUFRIR: Lloramos mucho cuando estamos solas. Creemos que los demás sólo miran por si mismos, mientras nosotras siempre nos mostramos cariñosas, generosas y comprensivas.
III. NO SOMOS BUENA COMPAÑÍA: Achacamos a nuestros defectos - que no podemos cambiar - el motivo por el cual los demás no nos quieren más. Por más divertidas e ingeniosas que nos mostremos no es suficiente. Nos decimos cosas como: “Si yo fuera más guapa”"Si hubiera estudiado esto o lo otro”.
IV. LOS CONFLICTOS SON DRAMÁTICOS: Le parece terrible que alguien se enfade con usted, se culpa y acaba cediendo por miedo a que la rechacen o abandonen. Se responsabiliza totalmente de que las relaciones vayan bien.
V. NOS OBSESIONAMOS CON LAS DISCUSIONES: Nos produce ansiedad y nos justificamos una y otra vez lo que dijimos. Imaginamos conversaciones nefastas en las que se nos critica duramente. Nos sentimos agotadas y desesperanzadas.
VI. SOBREVALORAMOS EL POTENCIAL de personas que nunca nos han demostrado que de verdad tengan esas cualidades. Nos gusta pensar que vemos más allá de lo que ellos son ahora y de lo que saben de si mismos.
VII. NOS RODEAMOS DE PERSONAS CON PROBLEMAS, reales o psicológicos, porque nos sentimos bien “ayudándoles”. Escuchamos a todo el mundo porque “nos necesitan”, y nos jactamos de dar confianza, aunque muchas veces nos sentimos obligadas.
VIII. QUEREMOS CAMBIAR A LOS DEMÁS: Sabemos que serán mucho más felices con otra forma de pensar y actuar. Lo hacemos por su propio bien. Intentamos constantemente razonar con la otra persona sobre cómo debería ser y nos decepcionamos a nosotras mismas si no cambia.
IX. SUELE ACOMPAÑARNOS LA SENSACIÓN DE SOLEDAD: Estando con otras personas a veces nos parece estar “fuera” y la mayoría que “no les interesa conocernos de verdad”.
X. NECESITAMOS TENER PAREJA: Si no tenemos, soñamos cómo será y creemos que no hallaremos la felicidad hasta encontrarle. Si conocemos a alguien que nos gusta soñamos que somos su mujer perfecta y que nos dice lo especial que somos. Si logramos salir con él, nuestras conversaciones y pensamientos se centran alrededor de ese hombre. Si lo dejamos nos sentimos asustadas porque creemos que ya no podemos vivir sin él. Solemos repetir intermitentemente la misma relación varias veces.
XI. PRACTICAMOS EL SEXO COMPULSIVAMENTE: En parte, intentamos ser muy buenas amantes y nuestro placer depende de lo bien que pensemos que se lo pasa él. En muchas ocasiones, nos sentimos utilizadas, y no nos satisface “como habíamos soñado”, pero no comentamos nada a nuestro amante para no defraudarle.
XII. LA ESPERANZA MÁGICA: Nos mantiene la ilusión de que en algún futuro cercano todo cambiará; que nuestro patrón de conducta, con el que hoy sufrimos, un día nos hará felices; y que lo único necesario es seguir esforzándonos.
( Leído aquí)
.