Hace un año escribí algo parecido a “te esperaré siempre” y ahora, trascurridos ya doce meses, quisiera (pediría a gritos) que desaparecieras de mi mente.
Me has hecho tanto daño que hoy por hoy, no alcanzo a adivinar cuando podré desembarazar tu recuerdo.
Días en los cuales parece que consiga retomar el pulso a la cotidianeidad, pero suele ser un simple espejismo: vuelvo a caer en las cloacas de la nostalgia. De tu eco, eso sí, cada vez más reducido.
Hay frases que retumban en las paredes del olvido y llego a odiar el uso de la razón.
¿Por qué tanta amargura? ¿cómo logré permanecer ofuscada en semejante estado de ingenuidad?
Intento, dentro de lo que cabe, amarrar las circunstancias positivas, pensar en las emociones descubiertas, en los conocimientos adquiridos (que los hubo) pero… se mezclan la espontaneidad con el engaño personificado: ” hay muchas cosas de tu vida que no me interesan NADA” por ejemplo.
Resulta que al leer hace poco el libro de Lucía Etxeberria “De lo visible e invisible” descubrí, cual punto de inflexión, que fuí siemplemente una víctima más del llamado “maltrato psicológico”. Recordé muchas frases que escribiste. Me ví absolutamente reflejada y parece que empecé por fin a despertar.
Quiero pensar que has sido eso, otro punto de inflexión, de los malos, pero sólo eso. En estos meses, sobre todo en los últimos tres, he crecido como persona.
Sigo leyendo la prensa todos los días. Ya sé de tu último nombramiento.
Y también comienzo a asumir que has desaparecido para siempre. A veces sueño con enviarte mensajes con el texto ya definido. Como si abrigara una última esperanza de reentablar lazos. Pero no. He de ser fuerte.
Alguien dijo que una mancha de mora, con otra se quita. Pero no apuntaban que continúa siendo otra mancha.
Lo peor que llevo son tus formas, tus despedidas. Pensar que dijiste que te ofrecías para lo que hiciese falta y lo primero, un portazo. Inaudito. Por eso desistí de volver a buscarte.
Que el tiempo remueva de nuevo. Quedo al otro lado, como/para siempre.

Comienzo a colgar las verguenzas virtuales. Lo guarde en varios archivos con el epígrafe “libro blanco”.
Aparecen con orden cronológico.
La frase ” hay muchas cosas de tu vida que no me interesan NADA” escrita por V., la leo y siento verdadero asquito.
Por: nandara el 2 Diciembre 2007
a las 4:23 pm
Define verdadero asquito, por favor… Te voy a leer.
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Verdadero asco porque desde ese mismo día tendría que haberle dado puerta y viento fresco. Es una frase de absoluto desprecio por la otra persona. Por lo menos hay que saber guardar un poco las formas. Lo peor de todo es que yo me quedé como si oyera llover…
Por: nadha el 6 Diciembre 2007
a las 5:19 pm
esta bien le preguntaré a mi abuela como conseguía eliminar las mías… ya verás como si se puede… porque ella lo lograba…. La lavas y la pones al sol con jabón chimbo y eso lo limpia todo.´
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¿Jabón chimbo? ¿Jabón lagarto?
Por: nadha el 6 Diciembre 2007
a las 5:22 pm