“… Entro en este país que ella me abre, donde todo es palpitación suya, y su mano la que empuja el postigo que da al jardín de donde viene el ruido de las cosas invisibles. No puedo, no puedo hablar más que mediante imagen de aquello que desafía a las palabras de ese modo, de su torpeza a fuerza de nitidez … “
(Louis Aragon: ” Tiempo de morir” )
