Claro que le echo de menos, pero resisto. Siento en falta sus palabras que evadían cierta realidad recurrente, pero digo no, no y no.
Cuando noto que la nostalgia ataca de nuevo con fuerza, paro y medito las consecuencias. Pienso que quiero vivir con dignidad y entonces respiro de nuevo.
Ahora la decepción se ha instalado a manera de frontera. No somos como esperábamos y además sin remedio. Así pues, puerta y a esperar que pase el tiempo y cicatricen las heridas.
¿A alguien se le ocurre algo mejor? Se admiten ideas.

3 comentarios – Show Original Post
Collapse comments
Princesa dijo…
Pues no.
A veces, sólo es necesario tiempo, para ver las cosas con objetividad. Es imposible hacerlo cuando todavía se está sangrando.
Un abrazo
1:19 AM
fgiucich dijo…
No dejes que te agobie la nostalgia y el recuerdo; trata de que el rumor de las aguas ta hagan sonreir nuevamente. A no quedarse quieta que, muchas veces, el tiempo en lugar de curar agrava las heridas del alma. Abrazos.
11:07 AM
fiorella dijo…
Las decepciones duelen,pero pasan,pero que no te resabien, que no te condicione una decepción a futuro.Un beso
7:54 AM
Por: nandara el 9 Abril 2008
a las 6:01 pm