Una avispa ronda el jardín, un picaflores. El de siempre, el que me hizo daño de verdad, vuelve a las andadas. Y yo, de entrada, le corto las alas.
No lo aplasto porque para mí es un ser humano, bastante es que permanezca en la lejanía, en su mundo.
Me alegra, aún quedan resquicios de dependencia emocional en proceso de -espero- olvido/curación, saber que está bien. Con salud. No le deseo ningún mal, pero tampoco le voy a ofrecer el disfrute de volver a vivir en los márgenes del pasado.
Sus palabras huelen a disco rayado y de doler tanto han pasado a ser cicatriz. Fue segunda piel, ahora queda como símbolo para no tropezar más.
Resumiendo: Él es pasado, yo soy presente. Y punto pelota.
así se habla, rotundamente y sin marcha atrás.
bien, bien, bien.
bicos,
Por: Aldabra el 8 Mayo 2009
a las 9:05 am
Ya le he encontrado nuevo apodo: picaflores.
Por: nandara el 11 Mayo 2009
a las 10:53 am