Cataratas (I)
7 febLlevaba tiempo quejándome de la vista, no veía bien, sobre todo de noche y solía achacarlo al paso del tiempo o a la costumbre en el diagnóstico popular: “falta de agudeza visual”.
Notaba sobre todo la pereza a la hora de leer, el tener que forzar la vista, el picor de ojos y también como si alguien hubiese quitado intensidad a la luz general. Incluso llegué a proponer en casa la idea de aumentar el número de lámparas…
Hace un mes acudí a oftalmología, tocaba revisión anual a la miopía con la cual convivo desde los ocho añitos. Sentí extrañeza al observar la cantidad de aparatos por los que tuve que pasar, no era la norma habitual. En fin.
Y de golpe, la doctora emite diagnóstico: “Chica, hay que operar, tienes cataratas en los dos ojos”. ¿Ca-ta-ra-tas? ¿en los DOS ojos? digo yo. Cataratas como suena, dice ella.
Y aquí estoy, en casa, operada hace una semana del ojo derecho. Recuperando a pasos agigantados visión y luz.
Luz, luz, luz. ¿Cómo explicar la luminosidad (en un ojo)? Pura emoción, casi se me saltan las lágrimas cuando al día siguiente de la operación abrí los ojos y ví cuánta luz había en la habitación.