
El miércoles por la tarde, es decir antesdeayer, sobre las siete… le pregunto a G. si piensa merendar o será ya merienda-cena. Contesta que ahora mismo y que se hará nuggets. Bien.
El caso es que yo andaba por la cocina, llamaron al movil y salí de allí. Resultó ser E. para que me acercara a mirar algo de los electrodómesticos. Estuve hablando con él un rato, no recuerdo cuánto. Les dije a las niñas me voy, ahora vuelvo.
No llevaba ni diez minutos en la tienda, a cinco calles de casa, cuando llaman al movil…
- Hola soy MC, la vecina, ¿Puedes acercarte un momento a casa?, a tus hijas no les ha pasado nada, ¿Puedes venir, por favor?
Le digo a E. “me voy volando a casa, es la vecina, a las nenas no les ha pasado nada, pero algo ha ocurrido en casa”. Estaba en la tienda también uno de los albañiles que se encargará de desmontar la cocina y E. se quedó allí.
Salí a toda prisa, a mil por hora, yo no conduzco, pero en ocasiones puntuales creo que puedo batir los cien metros lisos corriendo…
A medida que me acercaba a casa, sólo pensaba que no hubieran bomberos cerca, ni ambulancias, horrible, horrible.
Doblo la esquina y no veo nada raro, bien, mientras había llamado a PE diciéndole que corriera a casa, contándole la llamada recibida…
Llegó, en la escalera, todo el vecindario, y el recibimiento de una vecina fue el siguiente:
” No hemos llamado a los bomberos, ni a la policía por si te metías en un jaleo y te quitaban a las nenas”.
Pregunto dónde están las nenas, que qué ha pasado y contestan que entre a casa, entro y veo la cocina, toda blanca por el extintor, el resto bien.
¿ Y las nenas, dónde están? pregunto sin parar, entonces una vecina responde que en la casa de al lado, están bien, no ha pasado nada, pero podían haberse quedado dentro si no es por las vecinas que vieron el humo…
Paso a ver a las nenas, les pregunto qué ha sucedido y G. responde:
”Puse a calentar el aceite y te dije que cuando estuviera preparado me avisaras, luego me puse a ver la tele y me olvidé, toda la gente de ahí fuera se han empezado a meter conmigo… ni siquiera sabía que te habías ido… luego H. ha escuchado cómo te llamaban a tí, hemos salido y al ver las llamas, H. ha cogido al conejo, yo a la gata y nos hemos venido aquí, el papá de M. ha cogido un extintor y ya está, pero mamá cómo se han puesto l@s vecinos…”
Se pone a llorar, la tranquilizo.En ese preciso momento, llega E. y el vecino de al lado, otro vecino, empieza a decir que ell@s quieren vivir tranquil@s, que no hay derecho a esos sustos. E. le echa una mirada mortífera y le dice que si quiere nos vamos.
Algo surrealista total.
Luego la vecina donde están alojadas las nenas, me dice: “no hagas caso, esta gente está aburrida y han montado un sarao que para qué, mi marido me ha dicho que cuando te viera te dijera que perdones el desastre que ha montado en tu cocina, porque no sabía dónde tenías tapaderas para apagar la llama, así que se ha atolondrado y ha pensado, mejor el extintor. Chica, no es para tanto, tú tranquila, podía haberle pasado a cualquiera…
Yo no escuché el aviso de G., estaba hablando por el móvil y ni me enteré. Las niñas parece que tampoco oyeron cuando dije que me iba…
Llega PE. y me dice: “¿Para qué me molestas si no ha pasado nada”.
Resumen: la cocina, patas arriba, no se puede tocar nada hasta que venga el peritaje del seguro. La casa, con olor a chamusquina tremendo.
Esa noche cenamos fuera, durante el tiempo que estuvimos junt@s les comenté la importancia de estar unid@s y la fragilidad de la existencia, muy filosófica yo.
Ya estamos en casa de mamá.
Desde antesdeayer, ando con un dolor de cabeza intenso, migrañas al poder.