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Soy dependiente emocional.

3 sep

Soy dependiente emocional, lo reconozco. Lo asumo.

Hasta hace unos días pensaba que andaba en pleno proceso de rehabilitación, me sentía mejor, con las ideas mucho más claras, mirando hacia delante y patatín, patatán. Hasta que ha llamado a mi puerta y, con las mismas, la he abierto de par en par.

Se supone que era para arreglar asignaturas emocionales pendientes, para recobrar la paz que nunca debí poner en peligro, pero el caso es que abrí la puerta, la ventanita… y le doy cancha de nuevo, no a lo bruto y sin condiciones, pero cancha al fin y al cabo.

Lo leo/miro a la defensiva, pongo barreras absolutas… y me sigue atrayendo… cuando noto que puedo caer a la deriva, corto en seco, utilizo la ironía, el desmarque frontal.

Amy lleva razón, no todo el mundo llega a tu interior, sólo determinadas personas, para bien y para mal.

¿Estamos vendidas?. Mejor, ¿estoy vendida?.

Algo positivo, ahora lo veo venir desde lejos y está advertido hasta la saciedad. En esta ocasión no permitiré que infringa daño, no vale tanto. Y yo sí.

Si crees que …

15 jul

Si crees que estás vencido, lo estás.
Si crees que no te atreves, no te atreves.
Si te gusta vencer pero crees que no puedes,
es casi seguro que no vencerás.
Si crees que perderás, estás perdido.
Pues en el mundo nos encontramos
el éxito EMPIEZA por la VOLUNTAD de uno.
ES TODO CUESTIÓN DE ESTADO DE ÁNIMO.
Si crees que te superan, te superan.
Tienes que tener pensamientos elevados para subir.
Tienes que estar seguro de ti mismo
para poder ganar un premio.
La lucha por la vida no la gana
siempre el más fuerte ni el más rápido,
Pero, tarde o temprano, ¡el que gana
es el ser humano que piensa
QUE ES CAPAZ DE GANAR¡

Fuente: Cartas del Dragón. Bruce Lee. Dojo Ediciones. Página 152

Mientras paseaba una tarde

10 jul

Yo siempre te voy a querer

hasta que China y Africa se junten,

y el río salte encima de la montaña

y el salmón cante en la calle.

 

( W.H. Auden )

Espera y deseo.

3 jul

” A veces tengo la impresión de que mi obra reciente es sobre la espera, esperando algo que podría no ocurrir jamás, por otro lado temiendo que ocurra, incluso deseando que nunca pueda ocurrir. Es como mantener la obra es ese estado que llamaríamos deseo.”

( Juan Muñoz )

Muestra de su obra escultórica en el Museo Guggenheim de Bilbao )

Viento y olvido.

5 may

 

¿Por qué las palabras importarán tanto?
¿Por qué se jugará tanto con ellas?.
Recordamos frases durante mucho tiempo, retumban en la cabeza, pero luego hay laditos que olvidan el sentido de las palabras dichas, como tirar piedras al río.

Me lío.

Intento explicarlo mejor: se utilizan las palabras con mucha alegría, son tan bonitas, suenan tan bien. Pero luego, a veces, se las lleva el viento.

Y el olvido no suele volar, es cabezón.

¿ O sí vuela y arrastra hasta el infinito y más alla?

¿El olvido es pura poesía?

Ombligo del mundo.

28 jun
Vagdad: “Pobrecilla Bashe, te crees el ombligo del mundo y sólo eres una pobre infeliz”.
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Cuando Vagdad se enfadaba era una metralleta escrita, de sus deditos salía pura violencia verbal a borbotones. En aquella época, mi válvula de escape fue pensar que no eran ciertas sus temibles insinuaciones – desde todo punto injustificables -, y que ya podía decir él cuanto quisiera , eran falsas y como mucho las traducía como meras llamadas de atención.
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Yo le respondía que no pensaba entrar en la misma alcantarilla de violencia verbal gratuita, que si no le gustaba como era, ya sabía la solución: puerta y aire fresco. Al día siguiente, o en el mismo día en el cual Vagdad desconectaba y volvía a conectar, no recordaba nada y a otra cosa, mariposa.
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Creía que no me afectaban, pero no es verdad, porque siguen martilleándome dentro de la cabeza. Una y otra vez.
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Yo también quiero olvidar.
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¿Por qué aguanté tanto? ¿Sería aquella una fase de ira contenida?

Casualidades.

27 jun
Buscar casualidades como aliadas, buscar respuestas que tal vez no existan, pero seguir ahí: tratando de encontrar algún indicio que consiga explicar el porqué he llegado a actuar (¿?) de esa manera.
Hay momentos en los cuales vislumbro tormentas, porque me doy cuenta de cuan ciega andaba, de lo sumisa que he llegado a ser y me invade una profunda tristeza.
Asumo, pero el sentido de la autocrítica es muy fuerte: “Te has lucido, bonita”
Me animo yo solita: todo pasará ( o se atenuará, fijo).

Mega.

25 jun

Su empresa acaba de conseguir un megacontrato de los que marcan época. Leo la noticia y siento frío, un frío demoledor. ¿Por qué la seguridad vende tanto? ¿Por qué la prevención ante una hipotético enemigo/guerra invisible es justificable?

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Yo le decía que me hubiese gustado escucharle cuando daba conferencias sobre tecnología militar (eso sí, en una esquinita, con un cartel de no a la guerra bien visible) y Vagdad callaba. Siempre pensé que, en el fondo de su alma, repudia el trabajo que realiza, también llego a la conclusión que si es capaz de vender seguridad de esa manera, puede dar fe de cualquier patraña y además creer en ella firmemente. Además a los cuatro vientos y sin complejo alguno. Aunque en el fondo no se lo crea ni el mismo.
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Qué manera de sufrir las neuronas, el desfase ha de resultar tremendo y luego llegan las consecuencias… luego me decía que no se puede vivir , como yo, eternamente con flores en el pelo y creyendo que todo el mundo es bueno mientras no se demuestre lo contrario: “Parece que vivas con los pies en el aire, tontita”.
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Qué mundo más raro.

Arropada, consentida.

23 jun
Puja por salir, emergerá: es una niña pequeña, asustada, ingenua, sobreviviente… su otro yo se supone que es fuerte, comprometida, directa.
Han de llegar a un acuerdo.

Liberación ética.

22 jun
Siento que he tomado la decisión acertada, es decir, he tomado por fin LA DECISIÓN. Y desde luego, estoy muy contenta de saber que he escrito en voz alta, vía correo y msn, que no quería seguir. Continuar hubiese significado renunciar a mi misma, anularme como persona que soy.
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He leído de Vagdad verdaderas memeces que aún hoy no entiendo cómo he podido aguantar.
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Aún sé que me sigue importando, aún le sigo dando comba en mi vida interior, pero también puedo anunciar con emoción que ya no puede infringirme daño consentido porque le veo venir y he cortado las vías de comunicación con él.
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Sé que es una persona enferma, porque nadie en su sano juicio puede empeñarse un día y otro también en anular a otra, en decirme: “comprendo y acepto cualquier respuesta tuya, pero yo quiero ser tu señor y que tu seas mi geisha” y quedarse tan fresco. Él lo comprendía todo, pero no aceptaba que yo me resistiera. No aceptaba que yo no quisiera realizar cuanto a él le apeteciera y que además no me gustara y convenciera.
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Las amenazas vedadas, el hablar por mi, como si yo no pudiera pensar por mi misma. Interpretar a su manera mis pensamientos: “Estás perdiendo una oportunidad (la oportunidad se supone que erá él) y de verdad cree que lo siento. Bashe-no- se-merece-que-Vagdad-vuelva-con-ella”.
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Desautorizarme cada dos por tres: “…cuando tú no habías aprendido a leer, ya sabía yo el significado de esa palabra”, “qué tontita eres”, “no paras de decir tonterías desde que has llegado”, “siempre hay que volver a empezar contigo”, “cuando te alejas, te alejas de verdad”, “eres verdaderamente ñoña”, “ñiñata”, “ya veo que no has sido capaz”, “cuanta paciencia he de tener contigo”…
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Y para terminar: “lo peor de todo es que sé que volverás”, le respondo que esta vez se equivoca mucho y contesta: “Ojalá”.
Cuánto desdén, cuánta prepotencia.
Dicho lo cual desaparece…
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No pienso volver, ni por asomo. Por dignidad.
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Proceso de duelo. He de sacarlo de mi, de mi vida. Costará, dolerá, ya lo sé. Tiempo al tiempo.

Prestar atención.

20 jun
¿Qué merece tu atención, Vagdad? ¿Te interesa conocer algo de la vida real a excepción de tu familia oficial o las páginas de color salmón y deportes? ¿Tal vez ejercer de voyeur cibernauta?
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Ha sido cruel despertar de golpe, aunque también es cierto que se veía venir, abrir los ojos y descubrir la cruel realidad: sentir como por enésima vez no recordabas mis palabras, mi presencia. Y duele, duele mucho.
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Pero como gota que al fin colma el vaso, he acumulado fuerzas para escribir, decir en voz alta y asumir una frase que empujaba por salir dentro de mí: ¡basta ya!.
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Digo no a continuar muda, digo no a reprimirme por sistema, digo no a asentir porque es lo que toca, digo no a guardar preguntas en el cajón del olvido por miedo a recibir respuestas que señalan la puerta de salida.
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Te digo no, Vagdad.
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Incluso llegué a sospechar que sufrías algún trastorno de personalidad, es más: el último día que conservamos entre mareas agitadas, sacaste a colación esa arma tan típica tuya de la amenaza tácita: ” estás perdiendo la diversión”, como si dejarnos fuera esquivar el paraíso. Se supone que tú te crees la viva imagen del placer virtual. Iluso. Piensas que me haces un favor y nada más allá de la realidad, el único que padece carencias sexuales reales eres tú. Encima me llamas desagradecida por no seguir bailándote el agua.
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Ni en sueños. En cualquier caso te siento como un disco rayado y además nada original.
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Llega un momento en el cual no todo vale, paro a meditar y calibro las consecuencias de seguirte la corriente, cuestiono si vale la pena continuar y la respuesta es un rotundo no. Porque no creo ni por asomo que vayas a cambiar de actitud, al contrario, cada vez me reafirmo más en la terrible conclusión de que eres un vil maltratador psicológico virtual y no me apetece en absoluto actuar de redentora ni un minuto más.
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Búscate la vida, bonito.
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Por dignidad, porque quiero vivir en paz conmigo misma y sobre todo porque sólo dispongo de una vida y quiero disfrutar al máximo posible. Para nada apuesto por la amargura consentida.
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He de ser fuerte, asumo que la recaída tentará, sobre todo si retornan las llamadas crónicas, pero si llegan a producirse, sólo he de recordar nuestra última conversación (guardada en el fondo del alma) y fijo que destilaré un claro y nítido: no, ahí te quedas mundo amargo. Prefiero la poesía, dónde va a parar.

Querer o no querer

17 jun
“Querer a alguien es dar un salto al vacío en el que nos ofrecemos en toda nuestra fragilidad, sin saber qué habrá debajo ni dónde vamos a caer. Esperamos, porque somos optimistas por naturaleza, que haya una red, que alguien nos recoja, o que en el salto otro alguien venga en dirección contraria y nos salve. Pero la paradoja es que sólamente podemos salvarnos si antes estamos dispuestos a saltar. Querer es, objetivamente, una forma como otra cualquiera de suicidarse. Pero no querer, y encima, no querer reconocerlo, es una forma como otra cualquiera de asesinar. Y entre las dos, por muy tonto que parezca, sigo eligiendo suicidarme todos los días.”
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(L´Avendetta: “Querer o no querer”. http://www.adeavendetta.blogspot.com/)

Proceso de duelo (I)

15 jun
Mira, primero tienes que pasar tu duelo. Desahógate con un amigo, no te tragues nada, reflexiona sobre las cosas que crees has hecho bien o mal. No te encierres. Estos son momentos que no debes de estar solo. Agota el tema hasta el cansancio. Si te encuentras otra vez con ella, hazle saber que ya no vas seguir buscándola, que no vas a perder más tiempo y que también tú tienes derecho a rehacer tu vida. No será fácil, pero tampoco imposible. Pasará tiempo para que sanen esas heridas, pero ese tiempo puedes usarlo para dedicarte más a ti. Viaja, conoce otras personas, amplia tu circulo social, dedícate a ayudar a otras personas. Cuando veas y sientas que otras personas se consuelan contigo tu autoestima poco a poco aumentará, porque te sentirás valioso.

Ya hablaremos con más calma.

11 jun

Esperando acontecimientos…

La frontera

22 feb

Claro que le echo de menos, pero resisto. Siento en falta sus palabras que evadían cierta realidad recurrente, pero digo no, no y no.

Cuando noto que la nostalgia ataca de nuevo con fuerza, paro y medito las consecuencias. Pienso que quiero vivir con dignidad y entonces respiro de nuevo.

Ahora la decepción se ha instalado a manera de frontera. No somos como esperábamos y además sin remedio. Así pues, puerta y a esperar que pase el tiempo y cicatricen las heridas.

¿A alguien se le ocurre algo mejor? Se admiten ideas.

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