Este fin de semana estaba hablando con Alena Kh, responsable de la blog Intersexciones, especializada en relaciones personales, que me explicaba que cuando la gente llega a su blog vía google una de las frases más tecleadas que han servido de guía es “ ¿ por qué no me llama?”.
Y muchas, muchas mujeres le han enviado la misma pregunta. Nos conocemos por internet, quedamos, tenemos una cita estupenda, un sexo maravilloso, a veces incluso un fin de semana entero que hemos pasado juntos y después… No me vuelve a llamar. ¿ Por qué?
La respuesta más fácil es “ Porque está casado o tiene otra novia”
Y la segunda respuesta más fácil: “ Porque desde que existe internet ha surgido un tipo muy particular de donjuán de tercera que seduce a sus piezas por internet y que está interesado por la cantidad de encuentros que puede acumular, no por la calidad”.
De hecho, hace tiempo me encargaron escribir un artículo sobre meetic. Me hice un perfil en meetic y contacté a bastantes hombres ( unos diez, creo recordar). Fui muy sincera y les dije la verdad: no quería ligar con ellos, quería entrevistarles. La mayoría me contaron lo mismo. Antes de que existieran las páginas de contactos su vida sexual/sentimental era un erial ( pareado), pero de pronto todo cambió. Al alcance de su mano, a un clic, estaba la posibilidad de encontrar a mujeres que estaban dispuestas a acostarse con ellos. Y después de tantos años de escasez, se sentían como un niño al que han dejado solo en una pastelería. Por supuesto, no se iban a limitar a comerse un único bombón.
Podría recomendar la novela de Grace Morales, Otra Dimensión, aunque solo fuera para que las mujeres que preguntan ese “ ¿Por qué no me llama?” pudieran ver la otra cara de la moneda, cómo es en realidad ese hombre que no les llama, cómo no tiene que ver con lo que ellas han creído que es, cómo les ha mentido sobre sus gustos y su sensibilidad, cómo ha interpretado un papel que funciona, cómo les ha seducido con un truco que es más viejo que el mundo: yo capto lo que tú estás buscando ( un tipo sensible, culto, inteligente, tranquilo) y te lo ofrezco en bandeja. Me disfrazo del hombre que tú querrías que yo fuera, Y tú picas el anzuelo como tantas otras , porque yo no me voy a arriesgar a decirte la verdad ( estoy buscando un polvo y punto, y en cuanto me acueste contigo me iré a buscar a otra), porque si te la digo sé que no te tendré.
Por supuesto la novela retrata también muy certeramente a la pieza típica que éste tipo de hombres se cobra, a la chica desencantada de la vida y mucho más ingenua de lo que ella cree ser que va buscando amor por la red. No tan chica, en realidad. Los treinta ya no los cumple.
Y retrata a muchos otros. Al nerd granujiento y gafapasta que acaba convirtiéndose en un mogul de las páginas de contactos. A la maruja malcasada que descubre que en la Red puede convertirse en una diseñadora de moda, ex modelo, que viaja por el mundo presentando sus colecciones. A los coleccionistas de porno. A los oficinistas aburridos. A una serie de personajes entrelazados por lugar laboral, tiempo y circunstancias, y muy poco por intereses, que van navegando por lugares de esos que el vulgo llama “virtuales” (Internet, redes) y que no son menos reales que nuestro mundo cotidiano, de miserias, de precariedades, de ansias y desesperaciones varias. De torpezas y afanes obsesivos. De engaños y traiciones. De gente que no sabe lo que quiere, de relaciones erótico-amorosas, de sexo virtual, de webs de contacto, de locales de intercambio….
Los protagonistas de esta novela – que comienza el 11 de septiembre de 2001 y se centra en el auge de Internet y en cómo nos cambió la vida la popularización de los chats, los foros o las webs de contactos. – son personas normales y corrientes, más bien anodinas, descritas así muy intencionadamente, personas de ésas que no suelen salir en las novelas, al menos, en las españolas. Bajo las historias de estos personajes hay una sátira de determinada clase social mayoritaria, de edad y status social muy concreto. Una sátira, digo, porque la novela está escrita con humor, pero es amarga. Qué remedio. La amargura suele proceder del sentimiento de haber sido engañado, de recibir menos de lo que se da.
(Lucía Etxebarria)
Visto en: http://www.allegramag.com/otra-dimension/
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